Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis

Obregón ya es la segunda ciudad

más peligrosa en el mundo

Cuando Cajeme fue gobernado por Faustino Félix Chávez, Obregón pasó a estar entre las 50 ciudades más violentas del mundo, luego, en la administración presidida por Sergio Pablo Mariscal Alvarado Obregón ocupó el sitio 32 entre las más peligrosas para vivir y ahora, según datos del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, es la segunda ciudad más violenta en el mundo.

Advierte ese organismo que como punto de referencia se toma el número de homicidios por cada cien mil habitantes, ubicándose en primer lugar Zamora, Michoacán, con 196 asesinatos y Obregón con 155. Y sigue la mata dando.

No obstante, veíamos en el estudio realizado por la organización ya citada que la violencia es resultado de la política del presidente Andrés Manuel López Obrador de abrazos no balazos, lo que es un claro error, la violencia en las dos ciudades en cuestión empezó en 2006, o sea a partir de que Felipe Calderón asumió la Presidencia de México, de lo que resulta que su responsable de la seguridad, Genaro García Luna, esté en una cárcel de Estados Unidos, por sus vínculos con las organizaciones criminales dedicadas al trasiego de drogas. Y no es el único Calderonista tras las rejas, entonces podría decirse que esta información sea sólo propaganda, de esa que pagan los grupos ultraderechistas como el PAN, Mexicanos contra la Corrupción y demás. La violencia, pues, no empezó en el gobierno de López Obrador, la recibió como herencia que parte del gobierno de Calderón y siguió con Enrique Peña Nieto.

Pero, lo que es real y los cajemenses lo vemos y sufrimos es que Obregón es una ciudad muy violenta con homicidios a plena luz del día y todos los días. El Ejército Nacional y la Guardia Nacional han entrado al quite, hacen patrullajes por toda la ciudad y el municipio pero la criminalidad continúa, lo que indica que deben empezar por investigar los cuerpos policiales, el municipal y el estatal, es que, la verdad, el uso de la fuerza es conveniente pero debe dejarse como último recurso, lo más importantes es el desarrollo de una trabajo de inteligencia y tratar de combatir el problema desde sus raíces.

En términos de la calle nos llega información casi de manera cotidiana en el sentido de que el agente fulano o zutano trabaja para los “mañosos”, refiriéndose al crimen organizado, sin que preceda a la información alguna prueba, lo que la hace impublicable, pero surgen las sospechas. Que un agente municipal dirige un grupo de sicarios, sí, nos informan, pero sin respaldo para comprobar la especie, de ahí que solicitemos a los cuerpos federales investiguen a las corporaciones municipal y estatal, sería más importante y en verdad más interesante que eso de que salga el alcalde a anunciar que los índice delictivos muestran tendencia a la baja, como si hubiese quién le creyera.

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