Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis

¿Qué clase de gobernador

 y alcaldes tiene Sonora?

El gobierno del presidente López Obrador brinda todo su respaldo a las etnias asentadas en el territorio nacional y no sólo de palabras sino con hechos. Les construye escuelas y hasta universidades, servicios de salud, lo que incluye hospitales; les protege contra la delincuencia con financiamiento para que no tengan de necesidad de caer en las garras del narcotráfico y, en fin, es un gobierno que sirve al indigenismo, caracterizados durante muchos años por su pobreza y marginación en todos los renglones.

Sin embargo, el gobierno federal no puede estar en todo, para proceder, por ejemplo, en materia de seguridad, eso corresponde a las autoridades locales, sólo que estas autoridades brillan por su lenidad. Veamos:

En las comunidades yaquis o el territorio yaqui como se le nombra, son notables los casos en que autoridades federales descubren grandes cargamentos de drogas, además de la práctica de huachicoleo, los miembros de la etnia andan armados y con sus armas amenazan y atacan a quienes pasan por sus comunidades y las autoridades locales no hacen nada con el argumento de que eso corresponde a la federación.

Observamos este domingo el asalto al conductor y su compañero de un camión de carga, conductor y acompañante fueron agredidos a balazos y con palos, provocándoles heridas. El conductor optó por huir sobre la carretera y fue perseguido por los yaquis, disparándole en repetidas ocasiones hasta arribar a Esperanza. Llegan agentes policíacos, toman nota, ordenan mandar el camión a un corralón privado y los heridos al hospital. Los agresores, por su parte, aparecían muy tranquilos recargados en la pared de una tienda cercana, la Policía no hizo nada para detenerlos “por ser yaquis”. Al menos el camión sufrió daños en cuatro ocasiones por las balas y conductor y acompañante heridas en el vientre también provocadas por las balas.

De la carretera todos somos usuarios y por lo mismo todos estamos en riesgo de ser agredidos mientras las autoridades estatales y municipales se limitan a tomar nota, esto es, estamos todos a merced de la delincuencia y en tanto no somos yaquis, somos víctimas.

El gobernador Alfonso Durazo se entrevistó con los mandos de la tribu y les pidió que terminen con sus bloqueos carreteros y dejen de asaltar, los yaquis le respondieron que ofrecerán una respuesta después de semana santa. Esto, quizás, porque en semana santa el tráfico vehicular se incrementa y eso significa mucho dinero más para los organizadores de esos bloqueos.

¿Qué clase de gobernador tiene Sonora que teme aplicar la ley contra los delincuentes? ¿Qué clase de alcaldes tenemos en Cajeme y Guaymas que ven pero hacen como que no ven ni escuchan? Una clara muestra de cobardía y de incapacidad para gobernar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.