Arrollador triunfo de AMLO

Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis

Pese a que se instaló el 30 por ciento de las casillas que se instalaron en 2018, la ciudadanía salió a votar aunque para esto tuviera que recorrer grandes distancias.

15 millones de mexicanos votaron para que el presidente Andrés Manuel López Obrador continúe al frente de la nación y si de comparar se trata, pues, vea, usted, en 2018, con todas las casillas instaladas a lo largo y ancho de México, el PAN logró 12.6 millones de sufragios y el PRI 9.2 millones. Ahora, con sólo la tercera parte de las casillas López Obrador tuvo 15 millones de votos y esto a pesar de que el INE, aliado de los conservadores, colocó toda clase de obstáculos para el buen desarrollo de la votación, entonces encontramos que esta vez, López Obrador venció no sólo al PRI y al PAN juntos sino también al INE.

En Cajeme, mire usted, se instalaron 191 casillas, en las que López Obrador logró 52 mil 509 votos, en tanto que la oposición, conformada por el PRI y el PAN tuvo mil 801 votos.

Habíamos advertido en columna anterior que en Cajeme votarían 55 mil personas, fueron 54 mil 720, nos equivocamos con un poquito, ¿no?, y según las reglas del prianismo somos mentirosos y hasta criminales por cometer un error tan “grande”, sobre todo porque pronosticamos que el 90 por ciento de la ciudadanía votaría a favor de López Obrador y al final así fue, aunque el 92 por ciento votó a favor del presidente, nos equivocamos con 2.0 por ciento.

El panismo y priísmo se han distinguido, entre otras cosas vergonzantes, porque no analizan, en sus mensajes en redes sólo insultan, no argumentan, y ahí están los resultados, así que sigan insultando, así estarán más “felices” o menos amargados cuando llegue el momento de los resultados.

Después de todo esto hay una corriente política y social que pronto empezará a dar de qué hablar: la reelección del presidente López Obrador, lo que no está permitido en la Constitución pero bastaría un simple paso para que el presidente sea reelecto, la idea no es descabellada, tiene su fundamento en el hecho de que a estas alturas el presidente mexicano sea en el número uno en el mundo, todavía no cumple cuatro años en el cargo y está en las preferencias de los buenos mexicanos, aunque siempre habrá unos cuantos que se quejen y vociferen y chillen.

Ha pasado la prueba en un ejercicio inédito que ya ha hecho historia, lo que entre otras cosas, demuestra el triste papel que hace la oposición, perdida en sus lamentos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.