Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis

PRI y PAN se van

Fue en 2015, año en que el PRI dio su última batalla en Sonora, cuando ganó la gubernatura con su candidata Claudia Pavlovich Arellano. En 2021 sufrió la peor derrota en la entidad después que en 2018 el izquierdista Andrés Manuel López Obrador alcanzó la Presidencia de la República.

En la actualidad el priísmo está desarticulado, sufre desbadada de la militancia y espera sobrevivir en 2024, elecciones en las que no tiene posibilidad alguna de ganar.

De acuerdo con personas cercanas al presidente López Obrador, ya hay fecha para la desaparición de este que es el partido más viejo de México. Fundado en 1929, se prevé muera en 2027, aunque lo más seguro es que en vez de desaparecer se transforme, tendrá otro nombre, otro logotipo y gente nueva que se encargará de darle fuerza luego de que se deshaga de su historia en la que abundan la corrupcipon, fraudes electorales e impunidad, con todo lo que esto significa.

¿Que los priístas ya se han acomodado en Morena y desde sus filas operan al viejo estilo no es falso, allí están y buscan gobernar como hicieron años atrás?, es verdad, pero esto es obra del presidente actual, quien se ha encargado de sacar el PRI las piezas clave, con la idea aquella de que cono declarara públicanente en 1987 Fidel Velázuez, el PRI es tan fuerte que sólo los priístas pueden vencerlo.

Tenemos ejemplo de lo anterior en la señora Pavlovich Arellano, designada cónsul en Barcelona, ¿es que López Obrador no tenía otro prospecto para el Consulado?, sí, y más de cuatro, pero el propósito era derrumbar uno de los pilares del PRI y los resultados ya los estamos observando, un priismo desorientado, confundido que en su carrera por seguir en el gobierno corre a sumarse al partido del presidente.

Otro gran operador del PRI, Manuel Bartlet Díaz desde el inicio de este gobierno asumió la ttularidad de la CFE y allí se desempeña como un morenista más.

La idea era cooptar a los grandes del priísmo y AMLO lo sigue haciendo y con éxito, lo que dará como resultado que a partir de 2024 tengamos  los mexicanos un nuevo Morena, sin improvisados, sólo comprometidos con el plan de AMLO, quien a estas alturas se ha ganado un destacado lugar como uno de los más importantes líderes en el mundo.

En 2023 habrá elecciones en el Estado de México y en Coahuila, de los últimos bastiones que quedan al PRI, todo apunta a que ganará Morena, sólo el  PAN quedará como oposición, aunque su estrategia de sólo golpear sin proponer y centrarse en la promoción del odio lo conduce a correr la misma suerte del PRI. El odio une más que el amor, nos dicen analistas expertos basados en profundos estudios sociológicos, pero hasta paraesto el PAN hace mal las cosas. Protesta contra la entrega de becas, contra el apoyo a adultos mayores, contra los programas sociales en sí, y por supuesto, las familias mexicanas se sienten agredidas por el panismo que se manifiesta de esta manera no tanto contra el presidente López Obrador sino contra los intereses de familias que ahora sí cuentan con recursos que les llegan desde el gobierno y de manera directa, sin intermediarios.

México está cambiando, ha cambiado mucho ya y en esta transformación ni el PRI ni el PAN hacen falta, por eso se van a formar parte de la historia. 

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