Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis

LOS YAQUIS DEBEN SER

PUESTOS EN SU LUGAR

Todo empezó en 2010, cuando el entonces gobernador Guillermo Padrés Elías anunció la construcción de un acueducto entre la presa El Novillo y Hermosillo. Los yaquis comenzaron a ser utlizados.

Decenas de yaquis fueron comisionados por el en esos días presidente del Distrito de Riego 041, Juan Leyva Mendívil para bloquear la carretera Internacional. Hubo dos bloqueos, uno a la altura de la cervecería Corona y otro en Vícam, este último a cargo de miembros de la tribu Yaqui.

El acueducto de siguió construyendo hasta el final, cuando entró en operación, los yaquis continuaron con sus bloqueos, esta vez cobrando por el uso de la carretera como si fuera de su propiedad.

Además de en Vícam instalaron retenes en Loma de Guamúchil y en el entronque con la carretera local que conduce a Pótam. Las autoridades los fueron dejando pese a que pronto empezaron con acciones violentas como despojar a los automovilistas de sus bienes y para esto abordaraban incluso camiones de pasajeros para asaltar a los viajeros. A los automovilistas los amenazaban y hasta agredían con armas blancas y de fuego. Hubo casos en que dispararon contra estos por negarse a entregarles su dinero. Las autoridades continuaban como si no se dieran cuenta de nada.

En términos generales se hablaba de que en cada retén los yauqis se emblsaban alrededor de un millón y medio de pesos diarios y las autoridades impasibles, sin hacer nada.

En Loma de Guamúchil un grupo de yaquis asaltó a un conductor de trailer, ataca+ándolo incluso a balazos, llegó la Policía y de acuerdo con videos difundidos por medios de comunicación cajemenses, se observa a los agentes municipales platicar muy tranquilos con los agentes mientras las víctimas de los yaquis sufrían las consecuencias de la delincuencial acción. Es más, el alcalde Javier Lamarque Cano, en respuesta a la pregunta de un reportero contestó que la Policía Municipal no detuvo a los culpables porque estos huyeron, hecho desmentio por los videoss en los que se ve a los delincuentes muy tranquilos dialogando con esos agentes después de registrados loss hechos sangrientos.

El problema, revelaría uno de los agentes en confianza, es que  cerca estaba estacionado un automóvil con cuatro personas a bordo, muy bien armadas con armas largas, pendientes de la situación ¿Quiénes eran esas personas armaadas? Gente de los Salazar, fue la respuesta. De modo que se confirmaba una vez más que ese grupo criminal estaba detrás de los yaquis asaltantes y las autoridaes sin hacer nada.

No obstante las personas víctimas de la agresión acudieron al Ministerio Público a denunciar los hechos, de ahí que días después fueron aprehendios dos de los culpables, uno de ellos, Rafael Eteban,  padrastro del regidodr étnico en el Ayuntamiento de Cajeme, de nombre José Rubén Valenzuela Álvarez Obvia la influencia de Los Salazar en la etnia y en el gobierno municipal de Cajeme.

Hace pocos días fue detenido uno de los yaquis asaltantes, sus c+omplices entraron en acción y bloquearon totalmente la carretera, situación que se resolvió con la intervención, por fin, de las autoridades estatales. Sus agentes detuvieron a una veintena más de yaquis y se supone que ya están bajo proceso. Algunos de ellos portaban armas y drogas.

Los yaquis, decíase años atrás, que eran guerreros indómitos, que muy valientes y trabajadores, fuertes, aunque a lo largode los años no nos conste ninguna de esas virtude. Desde que tenemos memoria los conocemos como flojos y viciosos, muy dados a beber alcohol y últimamente drogadictos, enemigos del trabajo decente, tienen terrenos de uso agrícola y ganadero pero no los explotan como debe ser, los rentan a agricultores y ganaderos privados. Los gobiernos federal y estatal les han construido escuelas y hasta universidad, centros de salud, parques de diversiones para niños, pero prefieron los vicios. Practicantes de ritos religiosos los practican a su manera de la mano con sacerdotes católicos.

La tribu debe ser tratada co objetividad, infundir ee ella la importancia del trabajo y el estudio, pero a través de los años se les da un trato como si fueran meores de edad que merecen ayuda. No se les cobra por el agua que consumen, se roban la electricidad, generan desmanes, acostumbran andar armados, están convencidos, históricamenete,  que son dueños de la carretera y vías férreas, pero olvidan que por sus creencias fueron perseguidos y casi exterminados por Porfirio Díaz, Platucarlo E lías Calle y Álvaro Obregón.

La tribu Yaqui merece ser estudiada y lograr que se le ponga en su lugar, su quehacer se ha convertido en una creciente molestia para todos los que por cualquier razón residimos en esta región.

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