Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis

NUNCA ANTES VISTO UN ACTO DE APOYO

AL PRESIDENTE COMO EL DEL DOMINGO

Un millón 290 mil mexicanos participaron en la marcha de apoyo al presidente López Obrador, algo nunca visto.

Recuerdo aquellas manifestaciones en 1968 desde el Museo de Antropología al zócalo, estudiantes de la UNAM y el IPN juntos, a los que se agregaban obreros y trabajadores en general. Son vagos, decían priístas y panistas, la prensa, maiceada por el gobierno de Díaz Ordaz, lo repetía, son vagos. Sin embargo, México registró un cambio a partir del Movomiento del 68 y así empezó la tranformación descubriéndose años después que PAN y PRI eran lo mismo, son lo mismo, pero ahora están derrotados.

PAN y PRI tenían la fuerza del Estado y la aplicaron, con mayor crudeza el dos de octubre de ese 1968, sembrando la idea a sangre y fuego de que el sistema no permitiría protestas, lo que dio lugar al surgimiento de decenas de grupo guerrilleros que unidos, en 1973 crearon la Liga 23 de Septiembre. Más sangre y más fuego pero el sistema dobló las manos. Contra el pueblo nada es posible.

A cuatro años del act ual gobierno, el de López Obrador, México es una de las nueve naciones más fuertes del mundo y la tercera con la economía más fuerte  entre los países de la OCDE, algo que pocos años atrás parecía imposible.

Lo más importante es que el pueblo lo sabe y el domingo 27 salió a agradecer a su líder Andrés Manuel Löpez Obrador por los resultados de su quehacer.

Como resultado estamos viendo que exgobernantes como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, además de numerosos de sus ahora exfuncionarios han huido al extranjero, a España y Estados Unidos principalmente. Alguno por ahí me dirá que Calderón no se ha ido, que permanece en México, y es verdad, sólo que aunque ha tratado de mantenerlo en secreto ha trascendido que realiza los trámites correspondientes para obtener la ciudadanía española lo que puede lograr si no es que antes va a la cárcel y no precisamente como visitante. Por ahora viaja y viaja a aquel país europeo, mientras que Vicente Foz, con su hierbita, no hace daño ni molesta, sólo hace reír.

Observé videos de la marcha del domingo con el presidente López Obrador entre los marchistas, vi cómo la gente se le acercaba, lo abrazaban, lo  besaban, me dio la impresión de que se lo querían llevar a sus casas.

Estamos a dos años de que termine esta administración, lo menos que deseamos es que el  próximo presidente dé continuidad al quehacer de AMLO, y entonces sí, México estará listo para ser un país de primer mundo, una gran potencia mundial.

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