Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis ¿UNO DE LOS MEJORES ALCALDES DE MÉXICO? Obregón es una ciudad inundada por las aguas negras, esto es, susbsiste entre el abandono, excrementos y residuos tóxicos en general a partir de las miles y miles de fugas que parten de un drenaje sanitario que tras quedar en el abandono por los gobiernos municipales ha colapsado. No hay calle ni colonia sin aguas negras en la superficie, de ahí que al llegar a Obregón procedente de algún lugar lejano de inmediato se le reconoce por el olfato, los malos olores llenan el ambiente. Existe una dependencia para atender específicamente el problema, se llama OOMAPAS Cajeme, pero igual, las quejas y denuncias no se atienden, por lo que a la mala imagen de la ciudad hay que agregar el riesgo de que la población contraiga enfermedades que van de lo simple a lo grave, hepatitis por citar una sola, pero hay más, muchas más. Ahora bien después de estas vergonzosa situación en la que se haya Obregón y todo el municipio de Cajeme tratan de vendernos la idea de que según la empresa Demoscopia Digital, el alcalde Javier Lamaque Cano es el mejor presidente municipal de Sonora y uno de los mejores de México. Lo que no nos dicen los voceros de este gobierno municipal es cuánto pagó el alcalde por difundir esa mentira que aparece como una mentada de madre, y esto no es todo, difunden en redes sociales los voceros una fotografía en las que aparecen Lamarque Cano, su esposa Paticia Patiño, Plutarco Sánchez Patiño y otros miembros de la familia Lamarque Patiño, muy sonrientes, agradeciendo las muestras de apoyo de la población cajemense, un apoyo más falso que un billete de tres pesos, un apoyo que no existe. Responsabilidad y respeto es lo que demanda la población que además de sufrir por la contaminación padece las calles destrozadas y la violencia, que heredada desde la época en que malgobernó México el panista Felipe Calderón, ahora sufre por los cuentos que se le quieren imponer como ese de que es uno de los mejores alcaldes del país. Por último basta recordar que así como están a la venta en cantidades industriales los títulos de doctor honoris causa, del mismo modo se venden los «reconocimientos» al mejor gobierno. Todos sabemos que son títulos y reconocimientos comprados y si en materia de violencia los mexicanos reconocemos el quehacer del gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador, un quehacer muy acertado por cierto, repudiamos que a través de la compra de «reconocimientos» de gobiernos locales, como en el caso de Cajeme, se pretenda cambiar la imagen de un municipio que yace en el abandono y la corrupción.

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