Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis
EN NOMBRE DE LA LIBERTAD
DE EXPRESIÓN
Sí, se ha hecho común insultar al presidente López Obrador, y esto, ante la falta de aegumentos, y no pasa nada, a nadie se castiga por insultar, hay libertad, está demostrado.
A continuación, un relato breve de lo que pasaba antes de López Obrador, con quien se atrevía a criticar al entonces Señor Presidente. Incluso no se perdonaban ni los errores. Mire usted:
En la ciudad de México había un periódico entre más de 20, se llamaba Diario de México y era propiedad de Carlos Manuel Alcalá, mismo que aparecía como director general.
No circulaba como El Heraldo de México Excélsior, Universal, Novedades y demás grandes, era un periódico sencillo pero tenía presencia, y bien, un día se cometió un error que costó la vida, costó la vida al periódico, no a su director.
Sucedió que el gobierno de Kenya donó al gobierno de la ciudad de México un gorila, un macho enorme que cuando arribó al aeropuerto Benito Juárez de la capital del país ya lo esperaban reporteros y fotógrafos de todos los medios de comunicación. Personal especializado verificó que el animal no sufriera algún daño, de modo que con todo cuidado la jaula en la que viajaba fue depositada en la plataforma de un camión de carga y a baja velocidad fue trasladado al zoológico de Chapultepec, donde se procedió con toda calma a bajarlo y fue conducido a su espacio, donde los fotógrafos se dieron vuelo tomándole fotografías desde todos los ángulos.
Ese mismo día el entonces presidente de México Gustavo Díaz Ordaz se reunía con dirigentes de la Canacintra, a los que elogió por su participación en el crecimiento de México al generar miles y miles de fuentes de empleo en la industria de la transformación, de modo que al día siguiente los periódicos destacaron en sus primeras planas lo relativo a esa reunión y las palabras del presidente sobre todo, pero hubo un error fíjese usted:
El Diario de México en su primera plana publicó como todos los demás periódicos las fotografías de la reunión de Díaz Ordaz con industriales y la llegada del gorila al zoológico capitalino., pero en el Diario de México un empleado de formación cometió un error al confundir los espacios, de manera que en la fotografía en la que apareció el gorila se leía que el presidente Díaz Odaz se reunió con industriales y en la fotogafía donde estaba Díaz Ordaz un breve texto: En la gráfica, el gorila que el gobierno de Kenya donó al de la ciudad de México, con lo que se enriquece el zoológico de Chapultepec. Un error común en los periódicos y revistas en esa época, cuando fotografías y textos de pegaban a mano, no había computadoras como ahora, pero desde el gobierno no lo entendieron así.
Cuando Alcalá acudió a palacio a solictar perdón por el error el presidente no lo recibió, pero sí sus ayudantes, quienes le dijeron que no había necesidad, que al presidente le pareció muy gracioso el error, que no se preocupara. El probema es que días más tarde, la empresa PIPSA, del gobierno, que surtía papel a los periódicos, informó al señor Alcalá que no había llegado un pedido de papel que esperaban pero que de hoy a mañana ya habrá y se lo enviarían. Esperó en vano nunca le fue enviado ni un rollo más de papel periódico. Fue don Gabriel Alarcón, dueño y director general de El Heraldo de México el que entregó tres rollos al Diario de México para que saliera del apuro, pero fue tal el reclamo que recibió el señor Alarcón desde el gobierno que no volvió a ayudar a Alcalá. Con el paso de los días y las semanas se acabó el papel, ya no hubo más Diario de México, y ni manera de importar papel porque el gobierno le retiró la publicidad al periódico y así como se acabó el papel, también se acabó el dinero, cerró sus puertas el Diario de México, y todo por un error.
Ahora los medios de comunicación y redes sociales contienen Con Díaz Ordaz, con el PRI y el PAN gobernando todo era diferente. El presidente era el Señor Presidente, una especie de dios en la Tierra, el que nunca se equivocaba, el más sabio, el mejor, el ídolo de las multitudes, aunque todo era de a mantiritas, el argumento es que esos presidentes pagaban muy bien a los medios de comunicación y ahora no se les paga, esta es la pequeña diferencia.

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