Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis
Lilly Téllez y el «atentado»
El siete de junio de 1999 murió asesinado el conductor de TV Azteca Paco Stanley y un año después, el 22 de junio de 2000, Lilly Téllez, según se difundió, sufrió un atentado mientras viajaba en su auto, luego de abandonar las instalaciones de la citada empresa televisiva.
Los asesinos la tenían a a ella como objetivo, sin embargo no sufrió ni una herida y el automóvil recibió numerosos proyectiles en la parte baja, calibres 38 y 40.
En las primeras investigaciones se descubrió que el automóvil, un Volkswagen Jetta, no era de ella, Lilly Téllez, sino del Gobierno del Estado de Sonora, debido a que el entonces gobernador Armando López Nogales se lo entregó en calidad de prestado.
Por el calibre 40 utilizado supuestamente contra la señora Téllez acogió la investigación la entonces Procuraduría General de Justicia (PGR), no se comprobó lo del atentado y en su declaraciones cayó en numerosas contradicciones.
Como sucedió un año antes, TV Azteca culpaba de la muerte del señor Stanley al jefe de gobierno del Distrito Federal, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, tratándose de la señora Téllez no pasó así ante el supuesto atentado, ¿por qué tenían que protestar jefes y compañeros de la señora Téllez si ella era una reportera gris, del montón y no había algún reportaje sobresaliente que haya realizado?
No obstante, TV Azteca continuaba centrando su atención en el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, entonces perredista, al que pidió renunciar al cargo en repetidas ocasiones. Sobre el supuesto atentado contra la señora Téllez nada volvió a decir la empresa televisiva. Es más, cobró fuerza la versión de que se trató de un autoatentado y esto entre los mismos compañeros de la sonorense, la que no logró se hiciera un escándalo como sí se hizo cuando mataron al señor Stanley.
Después de todo eso la señora Téllez se divorció, su esposo no soportaba sus ataques de histeria, ella volvió a casarse y ahora, con 54 años a cuestas y después de renunciar a MORENA, partido por el que llegó al Senado, emigró al PAN, destacando por sus constantes insultos a los legisladores de MORENA y al presidente López Obrador, pero allí se ha quedado, en los insultos porque una iniciativa no ha presentado, tampoco un análisis legislativo puros insultos a diestra y siniestra.
Lo último fueron sus pronunciamientos en contra del Ejército y Guardia Nacional al reformarse la ley para que continúen realizando labores por la seguridad pública y esta semana sí que perdió el control, pues después de insultar a las fuerzas armadas está pidiendo que sea el Ejército y la Guardia Nacional quienes se encarguen de proteger a uno de sus hijos que al parecer anda en problemas. Quiere guaruras de lujo la senadora, pues. Lo importante es que ya le contestaron que no, que Ejército y Guardia Nacional están para proteger la nación y grupos criminales, no a personas en lo particular.
Ella es la sonorense en el Senado, la que ganó arropada por la ola de López Obrador, la misma que en cuanto alcanzó un escaño en el Senado renunció a su partido, MORENA, para irse al PAN, donde por cierto sus dirigentes no hayan cómo pararla, pidiéndole moderación pero ella responde con más insultos.

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