Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis
Obregón se acerca al primer lugar
Al finalizar septiembre Ciudad Obregón se ubicó en el sexto sitio entre las poblaciones más violentas y por ende más peligrosas de México. Estaba en el noveno lugar, o lo que es lo mismo, avanza hacia la conquista del primer lugar.
Mientras, la Policía Preventiva Municipal hace su tarea: detener a conductores de autos y motocicletas y con cualesquier pretexto lo agentes amenazan con recoger el vehículo y poner tras las rejas a quien protesta, «por sospchoso», aunque si la víctima trae dinero, pues basta con entregarlo a los «guardianes» del orden para que así termine el problema.
Los agentes, hay que destacarlo, asaltan a lo descarado y para evitar ser identificados ocultan sus nombres en el uniforme, ¿entonces?
Hay que reconocer que la Policía Municipal y otro tanto la estatal abonan en gran proporción el ambiente delincuencial que existe en Cajeme, de ahí la importancia de que se evalúe a los agentes y sus mandos. Los hay de naturaleza criminal, con los exámenes del C3 pueden ser identificados, y si se les investiga se encontrarán hasta sus nexos con el crimen organizado.
Otra cosa, las placas. Si usted que lee estas líneas visita el edificio de Seguridad Pública Municipal, en Jalisco y 300, verá estacionados en el lugar exclusivo para el personal policíaco, más de 200 vehículos y no más del cinco por ciento tienen placas. Son propiedad de los agentes, esos que andan observando si este o aquel auto tiene placas, aunque sus vehículos no tengan placas ni documentos, es más, si se investiga se comprobará que numerosos de esos autos son robados, los hay, agentes, que se jactan de esto.
Con un cuerpo policíaco así, ¿es viable esperar que las condiciones de violencia e inseguridad mejoren? El alcalde tiene todo el derecho de honrar a los agentes y sus jefes, puede decir que son los mejores y más honestos, pero de allí a que tenga razón, no. La Policía Municipal anda tras el billete, tras el dinero fácil y parece que esto no va a tener fin. En la anterior administración la corrupción en las filas policíacas llegó a su máximo histórico y en estos momentos ya nos acercamos a esos máximos, pero, ¿a quién pedirle ayuda?. Sabemos que al gobernante que le pidamos apoyo contra la Policía corrupta nos contestará con un discurso y números inventados.
Una vuelta a la razón es lo que esperamos, pero por favor señores gobernantes, ya no traten de hacernos creer que la Policía Municipal está para servir a las buenas familias.

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