Horacio L. Zamudio/Noticias y Análisis
Se secó el chayote…
Con Porfirio Díaz se le llamó embute, en los regímenes de la revolución pasó a denominarse chayote, o rosario como dicen algunos, pero lo más común es chayote, ¿en qué consiste?
El chayote es el dinero que políticos dan a reporteros para que los favorezcan en sus publicaciones o denigren a enemigos u opositores al político que lo entrega, o en otros casos, para que no publique ciertas cosas. El silencio también se vende, ¿no?, argumentan éstos.
Dinero en efectivo a los reporteros y concesiones o convenios para los dueños de los medios de comunicación. Así se ha manejado la prensa en México desde el siglo XIX, hasta que llegó a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador, quien canceló esas prácticas y la respuesta es fácil de encontrar en las constantes críticas a su gobierno por parte de esa prensa acostumbrada a vivir del chayote, pero, ¿por qué chayote?
Respecto al origen del término existen varias versiones, pero por don Julio Scherer y su equipo de reporteros e investigadores se sabe que el término surgió en la administración de Gustavo Díaz Ordaz, durante una visita que como presidente hizo en 1966 a Tlaxcala.
Al término del evento, que versó sobre la puesta en operación de un nuevo sistema de riego agrícola, uno de los reporteros fue llamado por una empleado de la Presidencia, quien le pidió lo siguiera y este así lo hizo, fueron hasta la parte trasera de una cerca cubierta de esa planta que produce chayotes, un alimento muy conocido y de alto consumo en México. En esos momentos la planta lucía decenas de frutos, los chayotes colgaban abundantes desde la cerca y ya en ese sitio el empleado entregó al reportero un sobre con billetes en su interior y hecho lo anterior pidió al reportero que llamara a uno de sus compañeros, este así lo hizo aunque en un principio este cuestionó para qué tenía que ir hasta atrás de la cerca, es que están dando, le respondió el reportero, ¿y qué están dando?, este miró hacia la cerca y le contestó que estaban dando chayotes, ¿y yo para qué quiero chayotes?, preguntó aquel, sorprendido, hasta que el primero le mostró el sobre con dinero que acababa de recibir, ¡Ah!, dijo el reportero y se apresuró a recibir su sobre, luego llamaría a un compañeros más a petición del empleado de la Presidencia. Ya en el autobús de regreso a la ciudad de México comentaban alegres los reporteros lo del dinero recibido en nombre del gobierno de Díaz Ordaz y por la circunstancia del lugar de la entrega de sobres y la abundancia de chayotes es que al sobre se le empezó a llamar chayote, chayo o rosario, aunque lo más común es que se le nombre chayote.
Decíamos que el presidente López Obfrador acabó en su gobierno con esa práctica para comprar voluntades, elogios y aplausos, ya no mantiene el gobierno convenios con los grandes medios de comunicación, sin embargo en numerosos gobiernos estatales y municipales ese ejercicio continúa vigente, también en los congresos locales, con el disfraz de publicidad. Millones y millones de pesos se entregan vía convenios, a medios de comunicación que se dedican a difundir lo que el alcalde o gobernador en turno ordene a través de su Dirección de Comunicación Social. A difundir o silenciar información, que para el caso es lo mismo y se llama corrupción, aunque del gobierno federal ya no hay tal, se secó el chayote, diría el presidente López Obrador.

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