Horacio L. Zamudiuo/Noticias y Análisis

La salud del presidente

Espías cibernético penetraron archivos de la Defensa Nacional y centraron su atención en el presidente Andrés Manuel López Obrador. Descubrieron que el mandatario padece hipertensión desde 2016, lo mismo que artritis reumatoide, un reportero muy desprestigiado como Loret de Mola logró obtener los datos del espionaje y dio a conocer la información con suma alegría.

El problema para él es que no se encontró evidencia alguna de malos manejos monetarios o de corrupción, ssimplemente que el señor presidente tiene algunos problemas de salud y aún así se levanta a las cuatro de la mañana, a las seis se reúne con la prensa y continúa durante el día dando cmplimiento a la agenda presidencial sin dificultad.

O lo que es lo mismo, tiene problemas de salud y aún así trabaja 16 horas diarias los siete días de la semana, realiza recorridos de trabajo por diversos sitios del país y en algunos casos por el extranjero, por lo que la información hecha pública por el reporterillo ese no sólo no afectó la imagen del presidente sino que ahora es más admirado y se mantiene, según Morning Consult como el segundo presidente más fuerte en el mundo.

Se refirió al presidente al espionaje y confirmó que es verdad, que son datos reales y real fue el espionaje practicado mientras se hacían cambios en el sistema de archivo por parte de personas presumiblemente extranjeras, de lo que hay antecedentes en varios países latinoamericanos que cuentan con gobernantes no sometidos por el gobierno de Estados Unidos.

Y qué curioso, la noticia se da en momentos en que el ahora exgobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca emprendió la huída, no se presentó a la ceremonia en la que Américo Villarreal lo sustituyó en el cargo y nadie sabe dónde se halla mientras la Policía lo busca con varias órdenes de aprehensión en sus manos. Cabeza de Vaca, todos sabemos, es emanado del PAN, partido que encabeza una campaña permanente contra López Obrador y ahora ni Loret de Mola ni sus cómplices hacen referencia ala hecho de la escapada del panista, el que sin embargo correrá la misma suerte que Tomán Yarraington, exgobernador de Tamaulipas también, hoy preso en Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico. La única diferencia entre Tarrington y Cabeza de Vaca es que el primero es priísta y el segundo, como decíamos, panista.

Por último, un pequeño detalle más: sobre los problemas de salud del presidente López Obrador todos sabíamos que desde 2016 fue diagnosticado con hipertensión, él mismo lo anunció a su tiempo y agregó que en ese renglón y por recomendación médica camina duraante una hora cada día, además, claro, de cumplir con el tratamiento a base de medicamentos y revisiones periódicas.

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